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Ser padre…

Ser padre para algunas mujeres es poner aquella semilla que nos contaron en el colegio que era necesaria para procrear, o el que las acompaña durante el doloroso proceso de no poder ser madre biológica. Pero ser padre es mucho más que eso señores/as. ¿Qué os hace pensar que madre no hay más que una? ¿No os lleva eso a pensar que padre también hay sólo uno? A día de hoy, febrero de 2017, me sigue sorprendiendo el egoísmo humano. No salgo de mi asombro cuando una madre elige que ella es más importante para la vida de su hijo/a menor que su padre. Pero aún me sorprende más que la legislación de un país que presume de su constitución democrática, siga consintiendo que un/a menor sea quien pague los platos rotos por adultos, el que crece un día tras otro con una ausencia que no ha elegido, con una situación familiar que no cambiará sin la regularización de un juzgado que vele por su interés sin siquiera molestarse en saber si ese/a menor sonríe o llora, si come o duerme bien, si entiende por qué tiene que despedirse una y otra vez de su padre tras cada visita.

Hay muchos tipos de familias, tantos como tipos de personas, y que la familia de base se rompa no tiene que conllevar la infelicidad de un/a menor que ha llegado a este mundo por la elección del adulto. ¿Qué lleva a una mujer (por su género y no porque demuestre que efectivamente lo es) a abandonar al padre de su hija al día siguiente de llegar con su bebé a casa tras el parto? ¿Qué la lleva a privar a su hija de pasar tiempo con su padre? ¿Qué ley dice que la niña es más suya que de él? Que alguien me lo explique con el Código Civil en la mano porque yo no lo encuentro. Que mi condición de mujer no entiende que por nacer mujer sea más necesaria que mi amigo que nació hombre. Que mi condición de mujer no me lleva a defender lo que no tiene defensa. Que mi condición de mujer de 31 años es consciente de que nadie nace sabiendo ser madre/padre, pero también lo soy de que el camino se hace andando y a mi amigo le han cortado el paso.

Si la educación social tiene por objetivo el cambio social, hoy sé que no me equivoqué de profesión, porque podemos dejar el mundo mejor de como lo encontramos tal y como nos enseñaron en aquellos grupos Scouts de niños, y hoy tenemos que levantarnos y luchar mano a mano por una legislación que defienda los derechos por igual, que no favorezca por nuestro género sino por nuestra condición de seres humanos, puesto que eso es lo que necesitan nuestros/as menores, ser criados por personas humanas, y no es de humana decidir que tu hija no necesita un padre.

GONPE.

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Otro revés…

Si buscamos la palabra “revés” en el Diccionario de la R.A.E. encontramos en él acepciones como “golpe que se da a alguien con la mano vuelta” o “infortunio, desgracia o contratiempo“. Y qué mayor contratiempo que un golpe a mano vuelta, uno que no se espera y sacude fuerte poniendo a prueba nuestro umbral de dolor…

El año ya concluido pasó dejando constancia de cada momento, con 365 días para el recuerdo y cientos o miles de instantáneas fotográficas que quedan como testigo de lo disfrutado. Un año grande, un año viajero, un año familiar, un año de amor del bueno, un año para seguir agradeciendo dónde y con quiénes estamos. Pero lo acabé sin despedirme de él porque mi atención se centró en la lucha por la vida que en  ese momento enfrentaba un amigo del alma. Y así llegó 2017, que en sólo 3 días me sacudió las entrañas de manera cruel, y mi umbral de dolor me dejó impasible ante la muerte, me arrancó lágrimas que no brotaban del dolor sino del enfado, de la impotencia y del hartazgo. A esta nueva sacudida no podía hacerle frente, no me pilló con las botas puestas, no supe verla venir tan acostumbrada como me creía a ella…

Escucho a gente hablar de la muerte diciendo que no le tienen miedo y ahora recapacito y confirmo que yo tampoco se lo tengo, pero que la odio con todo mi ser por llevar toda la vida siendo mi enemiga. La cantidad de batallas que habré librado con tantas otras cosas y que siempre su sombra venga a llevarse a alguien, a robarnos momentos, a imponerse por encima de las ganas e ilusiones por la vida, y siempre gana ella. Otra batalla perdida.

Mira en lo que me has convertido maldita hija de puta, robas el brillo de los ojos y haces vivir en duelo permanente. Nos vuelves egoístas por pensar en el dolor que nos causas a los que seguimos vivos, a los que te llevamos la ventaja que un día ellos perdieron, nosotros que sí podemos seguir mirando al futuro que empieza justo tras cada instante presente.

Si algo enseña la muerte es precisamente a VIVIR, pero por favor, deja de mirar en esta dirección que por aquí ya hemos aprendido la lección. Ya sabemos que una sonrisa le gana a una dificultad y que cuando no sale alguien viene y te la provoca. Ya sabemos que menos es siempre más. Ya sabemos que cada día es una nueva oportunidad para todo. Ya sabemos que la música y las palabras curan el alma. Ya sabemos que somos nosotros/as los que hacemos que la vida valga la pena pero también quienes la complicamos. Ya sabemos echar la vista atrás y quedarnos con los momentos vividos con los que se fueron y darles las gracias por aparecer y quedarse tan cerquita siendo testigos de nuestros pasos, especialmente TÚ que tantas veces me has allanado el camino Nene. No viviré el tiempo necesario para agradecer que me escucharas y aconsejaras durante tantos años, que me trataras con ese cariño y esa protección que me hacían sentirme tan segura oyendo tu voz. Y créeme que no se cómo continuar sin tu ejemplo y sin tu impulso. Esta profesión y esta locura mía se hacen muy duras sin ti.

Si buscamos la palabra “revés” en el Diccionario de la R.A.E. encontramos en él acepciones como “golpe que se da a alguien con la mano vuelta” o “infortunio, desgracia o contratiempo”. Sí, pero tuve la FORTUNA de conocerte y disfrutarte. Quererte ha sido siempre y es un placer.

GRACIAS.

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La ilusión…

La ilusión es algo maravilloso, es un sentimiento que a veces no sabemos cómo controlar y otras veces no queremos hacerlo. Se ve en los ojos, los ilumina de manera especial, enciende en ellos una luz indescriptible.

Hace unos días asistí a un concierto, y al ver las caras de niños/as mirando al escenario cantando sin parar supe que escribiría sobre la ilusión. Miré a mi alrededor y la escena se repetía una y otra vez. Esas caras eran el reflejo de que en ese instante estaban viviendo un paréntesis en sus vidas, estaban disfrutando del espectáculo. Cuántas historias diferentes habría en ese auditorio, en esas cabezas y esos corazones, ilusiones pasadas convertidas en melancolía e ilusiones muy presentes compartidas con la persona de al lado…

¡Qué importante es tener una ilusión! Sino que se lo digan a una persona que vive esperando que su sueño profesional se cumpla, a una que vive a miles de kilómetros de su familia y cuenta los días para su próximo vuelo a casa, a una pareja con ganas de crear una familia, a un niño pequeño el 5 de enero, etc. Esa ilusión transformada en esperanza y alegría, esa que tanto merece la pena. O esa otra que sólo dura un instante pero tanto se disfruta.

Todos/as nos marcamos unas expectativas de futuro a corto o largo plazo sobre lo que nos rodea, dónde nos gustaría estar en X años y con quién. Seguro que alguna vez la espera ha sido mas larga de lo deseado y por el camino hemos cambiado de parecer y hemos despertado nuestra ilusión por algo nuevo. Y así vamos haciendo nuestro camino y va pasando el tiempo. ¿Y qué me decís de las ilusiones compartidas? Cuando una persona contagia a otra con su ilusión y ambas luchan por el mismo fin. Cuando dejamos a un lado el individualismo en que está educada nuestra sociedad y nos damos cuenta de que cuatro manos hacen más que dos y cinco cabezas aportan más ideas que una. Que es cierto eso de que la unión hace la fuerza y no es utópico ponerlo en práctica. Que no hay nada mejor que aprender a vivir juntos, respetando la individualidad de la persona de al lado sin alejarnos de ella porque sea diferente. Apuesto por un mundo donde la educación en la diversidad no sea una excepción que confirme ninguna regla sino una regla sin excepciones. Y así, y sólo así, nadie tendrá miedo a vivir a su manera.  No me llames ilusa, porque tengo esa ILUSIÓN.

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Una mentira tras otra…

Una mentira tras otra, sin piedad, sin pudor, sin razón de ser, pero no paramos de mentir. Vivimos en un mundo en el que se miente a diario en televisión, en política, en casa, en el trabajo y en todas partes, la mentira está normalizada en nuestra vida. Se disfraza en infidelidades, en propósitos que sabemos que no cumpliremos o en exageraciones sobre algo que estemos contando, se adorna de tal manera que quien la suelta es el/la primero/a en creérsela.

¿Qué necesidad hay de mentir? ¿No somos capaces de vivir con la verdad? Siempre he sido de la opinión de que la infelicidad hace a las personas mentirosas, van sin darse cuenta desarrollando una realidad paralela en torno a la suya propia y hay circunstancias que las hacen continuar mintiendo para no verse pillados/as. La mentira se las acaba comiendo.

Nuestra sociedad está educada en la mentira, nuestros/as menores crecen engañados por unos padres/madres que han idealizado todo cuanto les rodea. Aprovechamos esa inocencia innata para no alterar esos benditos años en los que la mayor preocupación es jugar a cualquier hora. Esto pensando en el mejor de los casos, si esos/as menores no corren esa suerte también recibirán mentiras para crecer disimulando su verdadera situación. Y esos/as menores crecerán y al hacerse adultos/as continuarán mintiendo.

Puede que la entrada de hoy parezca escrita desde el más puro pesimismo, pero te prometo que intento ser muy realista con cada frase. ¿Nos da miedo la verdad? ¿Acaso no valoramos lo que tenemos o conseguimos? ¿Mentimos por complejo de inferioridad? Sea cuales sean los motivos que nos llevan a hacerlo, me gustaría que cada lector se parase por un momento a pensar y se cuestionase si no sería más fácil vivir con la verdad en la mano, si una vida sincera no les hace más felices y les aporta esa extraña sensación de tranquilidad que nos invade cuando nada nos preocupa. Entre todos/as podemos construir un mundo mejor, y sobre todo, más auténtico. Os animo a abandonar una mentira tras otra…

GONPE.

 

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Todo es cuestión de perspectiva…

Todo es cuestión de perspectiva en esta vida, que verdad esa de “de según cómo se mire todo depende”.

Ayer los medios de comunicación nacionales se hacían eco de una noticia más que alarmante, los informativos de tv parecían estar escandalizados porque un juzgado asturiano había tomado la decisión de devolver a un menor de 4 años con su madre biológica, retirándolo del hogar de su familia de acogida, con la que vivía desde que tenia 18 meses. Mi madre elevó el volumen de su tv y me dijo: “¿Has oído? ¿Cómo pueden hacer eso?” y mi respuesta fue: “eso no es tan fácil, esa madre ha tenido que luchar mucho tiempo”.

No dudo del sufrimiento de una familia acogedora, cuyo objetivo es la adopción del menor, al recibir la sentencia judicial. Se les viene el mundo encima. No puedo imaginar ese dolor. Pero como decía al comienzo de esta entrada, todo es cuestión de perspectiva. Si nos quedamos con la opinión de la familia de acogida vertida por los medios de comunicación nuestra empatía con ellos nos hace creer que se está cometiendo una injusticia, incluso esa “aberración” de la que habla su letrado cuando es entrevistado.  Pero ¿y si nos ponemos en el lugar de la familia biológica? ¿y si le preguntamos por el proceso que la ha llevado hasta esta sentencia favorable?

No está entre mis intenciones posicionarme públicamente a favor o en contra de ninguna de las partes, ni cuestionar la legislación o el sistema de protección de menores (el cual conozco muy de cerca), nada más lejos de la realidad. Sólo os invito a colocaros las gafas sociológicas, a cuestionar críticamente la validez de los juicios para así poder participar activamente en la sociedad que nos ha tocado vivir. No nos limitemos a oír y creer. A diario, en las redes sociales, encontramos noticias, comentarios y opiniones que no siempre están fundamentados y estamos contribuyendo a la pasividad social que tanto mal nos hace. El cambio social surge de pequeñas cosas, recuerda… TODO ES CUESTIÓN DE PERSPECTIVA.

GONPE.

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Empiezo mi andadura…

Empiezo mi andadura después de algún que otro intento, después de escribir en otros formatos y de soltar por el camino millones de palabras al aire. Hoy me paro y me reseteo. Hoy, soy más yo que ayer. Así de simple.

Los años ya no pasan, vuelan. Un día y otro, un mes más, otro cumpleaños… La familia crece, una nueva cara y alguna que otra que no podremos volver a ver por más que nos gustaría… LA VIDA.

Soy esa que se rebeló contra el mundo en edad adolescente, que soñó una vida incierta y que por el camino descubrió sus pasiones. Pasé de soñar a luchar por lo inimaginado pisando las aulas de la Universidad, colgando varios títulos y la foto que toda familia luce con orgullo, la de una orla de graduación. Pero nací en España, estudié en España y en ella sigo. Pertenezco a esa generación perdida, sí, puede ser. Es frustrante y mucho. Pero ¿sabes qué? que ya no me importa, y no es resignación sino satisfacción. Me costó entenderlo, pero soy lo que quise ser, eso no me lo quita un gobierno mal llevado ni ninguna crisis económica. Yo cumplí mi objetivo con creces y si alguien me pregunta que a qué me dedico puedo afirmar que a VIVIR. Y no creáis que es fácil en esta época que nos ha tocado, donde todo se critica y se cuestiona, donde la ansiada y reconocida libertad de expresión es sancionada a diario y a veces de forma cruel.

Aquí EMPIEZO MI ANDADURA, aquí pretendo seguir VIVIENDO y si me lo permites compartiendo. Encontrarás opiniones, sentimientos e impresiones. No pretendo gustar a todos/as, si no te gusta vuelve porque siempre habrá más.

 

GONPE.

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